En el mundo hay 215 millones de menores de edad que sacrifican su infancia y su estudio porque tienen que trabajar.
El dato fue dado a conocer por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) a propósito del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora mañana.
De los niños que trabajan en el mundo, 115 millones realizan trabajos peligrosos que exponen sus vidas. La deserción escolar, la perpetuación de la pobreza y el embarazo adolescente son consecuencias irreversibles de esta actividad.
Según la OIT, es alarmante que esta problemática haya aumentado un 20 por ciento en el grupo comprendido entre los 15 y los 17 años, que ha pasado de 52 millones a 62 millones. "El mundo no puede desentenderse de esta causa cuando 215 millones de niños están perdiendo su niñez y la oportunidad de tener un futuro mejor", dijo Juan Somavía, director general de la OIT.
Según él, el ritmo actual no permite avanzar lo suficiente para alcanzar la meta de erradicar las peores formas de trabajo infantil en el 2016. Se refiere a la esclavitud, la servidumbre por deudas, el reclutamiento para la guerra y para acciones delictivas, la explotación sexual y la pornografí
Según él, el ritmo actual no permite avanzar lo suficiente para alcanzar la meta de erradicar las peores formas de trabajo infantil en el 2016. Se refiere a la esclavitud, la servidumbre por deudas, el reclutamiento para la guerra y para acciones delictivas, la explotación sexual y la pornografí
